Después de asumir la componente funcional y la componente expresiva/emocional del proyecto de diseño, ahora estamos empezando a asumir su componente social/relacional. Y como soy un poco radical, tiendo a quedarme indiferente, si no insoferente, frente a los proyectos que todavía (sólo) proponen una reflexión estética, expresiva, emocional, declarativa, comunicativa.
Si un proyecto no se hace cargo primariamente de dar una respuesta a un problema social y de relación con el entorno, no me interesa.
La cual cosa no quiere decir que automáticamente dirigiré mis esfuerzos en proyectos de inserción social, inserción laboral, grupos minoritarios, países en desarrollo y base de la pirámide. Con todo el respeto, pero eso es como coger un todoterreno e ir en África para disparar al elefante. El problema real tiene el tamaño del virus y vive en nuestro barrio.

