Si la inmortalidad fuera sostenible, tendríamos seres inmortales. Como no los tenemos, quizás valga la pena reconocer explicitamente esta idea y traducir de forma organica este principio en el diseño de productos, sistemas, negocios y comportamientos. Probablemente nos ayudaría en reducir el nivel de estrés que nos causamos. Puede que la obsolescencia programada no sea algo tan malo, si la miramos desde un punto de vista orgánico.

Abajo: la opinión de la naturaleza acerca de la obsolescencia programada.

Killing Dragon

Este video me encanta. Quizás en el fondo, frente a las nuevas tecnologías y a las nuevas aplicaciones de la tecnología (realidad 3D, ciudades inteligentes, facebook, móviles) nos estamos un poco lagartizando.

 

Después de asumir la componente funcional y la componente expresiva/emocional del proyecto de diseño, ahora estamos empezando a asumir su componente social/relacional. Y como soy un poco radical, tiendo a quedarme indiferente, si no insoferente, frente a los proyectos que todavía (sólo) proponen una reflexión estética, expresiva, emocional, declarativa, comunicativa.

Si un proyecto no se hace cargo primariamente de dar una respuesta a un problema social y de relación con el entorno, no me interesa.

Todo esto para decir que, en realidad, la oferta de 19,95 al més es una mentira.

Small print