Aire fresco para el sector inmobiliario

Cada día escuchamos cómo el sector inmobiliario español está siendo víctima de un estancamiento inviable, e incluso de una importante desaceleración. Los tiempos que corren obligan a cuestionárselo todo a la hora de la compra y loa venta de una vivienda. Se alzan voces de alarma advirtiendo que toda cautela es poca, y recomendando analizar la rentabilidad de estas inversiones comparándolas con otras.

La desaceleración en el sector provoca, inevitablemente, una ralentización del interés de compra por parte de un segmento amplio de la población. En un contexto en el que todo parecen ser trabas para la compra, es hora de poner la vista en los nuevos productos inmobiliarios del mercado. Porque haberlos, haylos. Y la opción de los Life Resort tiene un futuro previsiblemente brillante en nuestro país.

Estos proyectos, con inversiones iniciales que rondan los 50 millones de euros y un precio que oscila entre los 130.000 y los 220.000 euros, van dirigidos a personas jubiladas o a punto de hacerlo, con ganas de vivir una nueva etapa llena de plenitud y oportunidades. Una forma distinta de concebir el ocio y disfrute, viendo el momento de la jubilación como una fase repleta de proyectos a desarrollar.

Lo mejor del concepto de Life Resort es la relación entre la calidad y el precio. Ha llegado el momento de ver las nuevas oportunidades que se presentan al alcance del comprador, un cliente particular que demanda agilidad en los british porn trámites y un marco jurídico estable y seguro. Estos complejos residenciales, dotados de los mejores servicios de ocio, salud, belleza, actividades culturales y deportivas, ofrecen diversas posibilidades de acceso, desde la compra de un derecho de servidumbre, hasta el alquiler con opción a compra por un precio aproximado de mil euros al mes. Su valor añadido es la capacidad de adaptarse al perfil de cada comprador y a sus necesidades específicas.

El particular marco jurídico de esta última opción permite a los usuarios alcanzar planteamientos de inversión muy similares a los de la compra tradicional de un inmueble y con una relación producto-precio excepcional, dando respuesta a un segmento de la población que hasta este momento no encontraba respuesta a sus necesidades. El modelo adoptado a través de la compra de un derecho de servidumbre de uso personal asegura que los valores y principios que rigen estas opciones de vivienda permanezcan inalterables en el tiempo, al gozar de todas las garantías de un producto inmobiliario tradicional: son vendibles, transmisibles, heredables y financiables.

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